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Jesus, el radical, hasta violento, expulsa a los mercaderes del templo
Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalény encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.
Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas
y dijo a los vendedores de palomas: "Sacad esto de aquí y no haced de la casa de mi Padre una casa de comercio".
Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.
Entonces los judíos le preguntaron: "¿Qué signo nos das para obrar así?".
Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar".
Los judíos le dijeron: "Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?".
Pero él se refería al templo de su cuerpo.
Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.
Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua, muchos creyeron en su Nombre al ver los signos que realizaba.
Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos
y no necesitaba que lo informaran acerca de nadie: él sabía lo que hay en el interior del hombre.
¿Que por la calle la Feria ya no se cabe?
y la Virgen del Rosario,
la capitana de la plaza los carros
sabrá que le falta un hijo,
y como por la calle la Feria ya no se cabe,
te llevará con ella,
te hará un huequecito en su palio
palio de tintineo de rosarios
de varales calados.
Por la calle la Feria ya no se cabe
y tu iras con Ella, y alli donde yo este.
http://youtu.be/KeNBBp6cB5I
Camina triste el nazareno del Silencio
Camina triste el nazareno del silencioen su lento regreso a casa.
La lluvia impedió la penitencia,
promesa truncada,
¿pero habrá mayor penitencia,
habiendo acariciado el gozo
la lluvia impidiera la dicha plena?
Triste nazareno del Silencio
víctima de una madrugá inexistente.
Noto la tristeza, por entre esos orificios,
del antifaz.
Los charcos en el suelo,
son la laguna estigia,
de los sueños truncados,
en una madrugá para olvidar.
Y siempre las mismas preguntas
sin una respuesta:
¿viviré el año que viene?
¿podre hacer mi estación de penitencia?
Mientras yo, espero
no hacerte una foto como esta
en una madrugá
donde regresaste triste a tu casa.
Recordando a Joaquín Moreno Murube
esos, no volveran,
panorámicas urbanas
de una ciudad, que ya no existe.
De una Sevilla, que solo existe,
alla donde se encuentre
Joaquin Moreno Murube.
Sevilla, en los sentidos
Sevilla, en el corazón
Sevilla, en los labios
del aire que sale
como brisa.
Soledad de San Lorenzo,
tu hermandad,
va llorando por dentro
por no poder ver esa ciudad
No a los estrenos en las hermandades en estos tiempos de crisis
Argumentar que el hecho de no hacer encargos a talleres en los distintos artes cofrades, esto supondria un empobrecimiento de esos talleres, y que se ahondaría en las cifras del paro.
Pero cuando hay gente, que no tiene ni para comer, supone una ofensa, escándalo esos estrenos.
Las hermandades deberían, en estos tiempos de crisis, no realizar estreno alguno, pero es necesario ir más alla, no solamente destinando a obras de caridad o de índole social lo que se dicte en los estatutos corporativos de una hermandad, sino que habría que destinar mucho más dinero a esos fines.
Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (Gaudium et spes, 1).
• "He visto la opresión de mi pueblo (…), he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado a liberarlos (…)” (Ex 3, 7-8).
Quienes obvien el mensaje radical de Cristo, quienes justifiquen esos estrenos, no son fieles a Cristo.
Y llegado el día en que se acabe la paz social, cuando los hambrientos lancen su ira contra el sistema, esas hermandades, que ahora realizan esos estrenos, puede que llegado el caso, vean como esos estrenos son destruidos por la ira. Y entonces se lamentaran, de forma tardía y cobarde. Prefieren mirar para otro lado, alla ellos, pero que luego no se quejen de lo que suceda.
Jose Maria Castillo:Los obispos españoles y el dinero
En este caso, quedarse con los brazos cruzados es hacerse responsable del padecimiento de las víctimas. Y además, eso es fomentar todavía más el descrédito de la Iglesia, la burla, la mofa y la risa de tantas gentes ante las cosas que hacen y dicen que se presentan ante la sociedad española como los “sucesores de los Apóstoles”.
Pues bien, hablando de los “Apóstoles”, sabemos que, cuando Jesús los mandó a predicar el Evangelio, lo primero que hizo fue prohibirles severamente que llevaran o que manejaran dinero: “ni oro, ni plata, ni calderilla…” (Mt 10, 9…). Es decir, Jesús se dio cuenta de que, para transmitir el Evangelio, el dinero, no sólo no ayuda, sino que (sobre todo) es un estorbo, es un impedimento. Cuando Jesús dijo esto, lo que en realidad estaba afirmando es que la condición indispensable para transmitir el Evangelio es la ejemplaridad, la claridad y la transparencia de la propia vida.
El que no tiene dinero, no tiene nada que ocultar. Y el que oculta (lo que sea) en asuntos de dinero, lo mejor que hace es dedicarse a cualquier otra cosa, que no sea el Evangelio. ¿Cómo va a explicar las Bienaventuranzas, el Sermón del Monte, las numerosas parábolas de los evangelios, que desentrañan la maldad que lleva consigo la codicia por el dinero, si eso lo hace un individuo o una institución que mantiene buenas relaciones con los “mercados” ésos de los que tanto se habla ahora?
Sin duda alguna, quien mejor se dio cuenta del peligro, que representa el dinero, para anunciar el Evangelio de Cristo, fue san Pablo. La solución que él encontró fue tajante: no vivir de su “apostolado”, sino de su “trabajo”. Y así lo proclamó a los cuatro vientos: “Recordad si no, hermanos, nuestros sudores y fatigas; trabajando día y noche para no ser una carga para nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios” (1 Tes 2, 9). Pablo insiste en esta misma idea una y otra vez (1Tes 4, 10 ss; 2 Tes 3, 6-12; 1 Cor 4, 12; 9, 4-18; 2 Cor 11, 7-12; 12, 13-18; Hech 20, 33-35; 18, 1-4). Y conste que Pablo era consciente de que quien se dedica a una tarea religiosa, apostólica, tiene derecho a ser recompensado por aquellos que se benefician de esa tarea.
Por supuesto, jamás se le ocurrió a san Pablo que los poderes públicos, o la ciudadanía en general, tuvieran que mantener a los predicadores o catequistas de una determinada confesión religiosa. ¿Cómo se le iba a ocurrir a Pablo semejante disparate? Pero es que Pablo llegó hasta el fondo del asunto: aunque sabía tener derecho a beneficiarse de su apostolado, afirma con toda claridad: “nunca hemos hecho uso de ese derecho; al contrario, todo lo soportamos para no crear obstáculo alguno al Evangelio de Cristo” (1 Cor 9, 12). Por tanto, Pablo sabía que hay “derechos” (no hablo de “privilegios”) que pueden constituir – y de hecho lo constituyen – un serio impedimento para que mucha gente acepte el mensaje del Evangelio.
Lo grave de la postura, que ha asumido la Conferencia Episcopal Española, está en que, en el caso de la España actual, los obispos no están dispuestos a renunciar a un derecho, sino ni siquiera a un privilegio. Este punto capital ha sido analizado al detalle por expertos que saben bien de lo que hablan. Hace más de diez años, el profesor Julio Jiménez Escobar defendió una excelente tesis doctoral, en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA), de Córdoba: “Los beneficios fiscales de la Iglesia Católica” (editada por Desclée, Bilbao, 2002), en la que, entre otras cuestiones de importancia, defiende y demuestra que la Iglesia española goza ahora mismo de más privilegios económicos que los que obtuvo con el concordato del año 1952, en tiempos de Franco.
Durante siglos, la Iglesia ha podido “justificar” sus posesiones, sus bienes, sus privilegios legales, fiscales, sus abundantes beneficios de todo tipo. No sé si esta situación se va a prolongar mucho tiempo. Sospecho que no. En todo caso, y sea lo que sea de este asunto, confieso que, cuando me entero de las cosas que dicen algunos obispos sobre esta cuestión (recientemente Mons. Martínez Camino), siento vergüenza ajena. Y vergüenza propia. Pienso mucho en el dolor de los que sufren las peores consecuencias de la crisis. Y me da pena de esta Iglesia que, por boca de sus más altos representantes, da señales de haber entrado en un proceso de descomposición que difícilmente va a tener vuelta atrás.
ya va siendo hora de acabar con tanto privilegio eclesial
Por ley, la Iglesia Católica está obligada a presentar cada año una memoria justificativa de sus actividades económicas, igual que cualquier asociación o fundación. Hace ya varios ejercicios que no cumple con esta obligación legal: la última memoria difundida por la Conferencia Episcopal Española es del año 2009. De ese documento sale esta página que, al hilo de lo que publiqué ayer sobre la Mezquita de Córdoba, hoy conviene recordar.
En su memoria, la Iglesia olvida varias cosas. Es falso que haga “un esfuerzo económico muy grande” para mantener el patrimonio nacional: es el Estado quien financia las obras de rehabilitación de catedrales y demás monumentos. Y “muy grande” no es una medida contable: para eso se usan los números; con ellos es más complicado mentir.
Desde finales de los ochenta, está en vigor el Plan Nacional de Catedrales: un programa público que financia las restauraciones con dinero de los contribuyentes. Entre 2006 y 2008, el Ministerio de Cultura presupuestó 10 millones de euros para este plan. Entre 2008 y 2011, la Catedral de Toledo recibió 6,6 millones.
Y la rehabilitación de la Catedral de Burgos costó 30 millones de euros en 15 años (fondos públicos y mecenas privados, como cajas y bancos). Hay muchos ejemplos más: según el anuario 2011 de estadísticas culturales –esta información sí está actualizada–, en el año 2010 el Ministerio de Cultura financió obras de restauración en 20 catedrales.
También es falso que estos edificios tengan “una rentabilidad escasa o nula” para la Iglesia. Se cobra entrada en muchos de ellos. Solo la Mezquita de Córdoba, como ayer expliqué, consigue así al menos ocho millones de euros al año (el obispado no ofrece cifras oficiales). ¿Paga la Iglesia las restauraciones de aquellos lugares de culto que son de pago? Tampoco. En los últimos tres años, el Ministerio de Cultura destinó 3,3 millones a su restauración de la Mezquita de Córdoba.
Estoy a favor de que sea el Estado quien financie la conservación del patrimonio. Pero lo justo sería que, a cambio, fuese el Estado quien también explotase los ingresos que generan estos edificios. No está reñido con la libertad de culto: nadie pide a la Iglesia que deje de dar misa allí. Pero si la Conferencia Episcopal Española pretende que las catedrales y otros edificios del patrimonio nacional sean propiedades privadas, que lo sean con todas sus consecuencias: también para las reparaciones y los impuestos.
Fuente:Ignacio Escolar.net
El Encuentro (2/2). Madruga de Esperanza DVD1 2009. Colección Semana San...
Se presiente la primavera
formando el cartabon perfecto de luz
haciéndose más grande cada día.
Ese cartabon, que se hará cuadrado perfecto
delimitado por galerías,
pies derechos,zapatas y balaustres
Esa luz llegará a la plenitud
en los días sin fin del estio.
cuando esa ,ansiada ahora, luz,
llegará a resultar molesta,
cegadora,bochornosa
y solo el toldo de lona azul
nos protejerá del exceso.
Mientras la primavera
se va asomándo, tímidamente,
haciendo salir los brotes
en rosales sarmentosos,
de molduras imposibles,
que seran portadores de rosas.
Apareciéndo las primeras hojas
de las buganbillas,
que se transformaran en rojo o en morado.
Yemas tiernas, tan dulces, como en un convento
brotadas en lilas,jázmines y panginos.
Mis manos plantaron los bulbos
que seran jacintos, narcisos,
liliums y tulipanes,
y más adelante, nardos y gladiolos.
Mi infancia es un patio de la mancha
con una palmera,junto a la palmera, un pozo,
junto al pozo, los ecos de generaciones pasadas.
Acaba de nacer Marina
Hoy Miércoles de Ceniza, en este inicio de Cuaresma, nace Marina.Después de unos meses de noticias tristes, de fallecimientos familiares,
por fin una noticia alegre para la familia.
La niña más bonita del mundo, Marina, ha nacido hoy en Ciudad Real, a buen seguro, y como su padre, que es un amante de la Semana Santa y las procesiones, de su infinito
amor por la Virgen de las Virtudes y su devoción a la Hermandad de la Santa Cena y Oración
en el Huerto.
Marina, ya estas en el mundo, la vida se renueva.
Ad maiórem Dei glóriam
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